jueves, 16 de enero de 2014

Clark Kent lee «La República» de Platón

La historia de Superman enfrenta dos temas éticos fundamentales. Imagina una persona que es invulnerable a cualquier componente que existe en la tierra, y al mismo tiempo, goce de unos poderes que lo hacen prácticamente invencible. Primero, ¿por qué habría de preocuparse en salvar a los débiles? Y segundo, si puede hacer prácticamente lo que quisiera, ¿por qué no habría de utilizar sus poderes para satisfacer sus caprichos y deseos? Los tiranos y déspotas necesitan de un ejército para implantar su tiranía. Superman puede hacerlo sólo. ¿Por qué habría de ser justo y salvar a la humanidad si puede hacer lo que él quiera sin que nadie pueda detenerlo?

Pero Superman no es el primero en poner sobre la mesa este dilema. Platón lo delineó en el segundo libro de su «República». Ahí, Glaucón cuenta a Sócrates la historia de un pastor que encuentra un anillo que hace invisible a quien lo utiliza. Si pudiera hacer lo que quisiera sin riesgo a ser castigado, ¿qué sentido tiene hacer sólo lo justo? ¿Por qué no robar algo a mi alcance si, como  Gigés, soy invisible? ¿Qué sentido tiene detenerme en un semáforo en rojo, si no encuentro un policía que me pueda castigar? ¿Por qué Superman en lugar de salvar la humanidad y soportar el peso del trabajo, no pasa todo el día en la playa, tomando el sol, disfrutando de la vida? 

Platón explica que hacer lo justo transforma a quien lo realiza, en un persona equilibrada: quien hace lo justo, se hace a sí mismo justo. En cambio, la injusticia no sólo queda fuera de la persona sino que lo va transformando en alguien injusto. Por eso, siguiendo a su maestro, Platón concluye que es mucho mejor padecer una injusticia que cometerla. 

Si esto es así, entonces, ¿por qué no se pueden cometer injusticias, incluso si se sabe que nadie se va a enterar o nadie me va a castigar? Por que eso transforma a la persona en alguien injusto, desequilibrado. Eso dificultará cumplir el resto de responsabilidades en la sociedad, haría complicado tener amigos. 

Al final del día, concluye Platón, no se puede construir una comunidad con personas des-equilibradas o que sólo hacen lo justo sólo por la fuerza o sin una verdadera convicción. Platón escribe su República teniendo ante sí las ruinas de Atenas, tras haber perdido la Guerra del Peloponeso, pensando en la reconstrucción de su Estado. Es como si ante lo que sucede en Michoacán, nos sentamos a pensar, ¿cómo fue que llegamos a esto? ¿Cómo construir una comunidad? Platón levanta la mano y dice: "haciendo lo justo aunque nadie te vea; evitando lo injusto, aunque nade te pueda detener"

Hay en la película de Zack Snyder una escena en que Clark adolescente sufre el bullying de unos compañeros de la escuela. Clark tiene un libro en la mano mientras lo acosan. "¿Por qué si podía golpearlos sin que me lastimaran, no he de hacerlo?". Clark Kent lee la República de Platón. 


2 comentarios:

  1. Un placer leerte Pedro. Me encanto esta entrada. Ahora que vivo lejos de mi país, mi ciudad y mi familia, jugando a ser grande, en un pais en el que el individualismo brilla por todos lados, parece que en cierta medida entienden mejor el tema de "hacer lo justo" pero no se les da lo de "construir comunidad". A muy buen tiempo este artículo con lo de Michoacan. Saludos desde Portland. Cony Manzano

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