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lunes, 20 de agosto de 2018

Para tomar notas como rockstar





El Centro de Estrategias de Aprendizaje de Cornell University (LSC) recomienda cinco actividades para tomar apuntes que facilite después el estudio. Bastante sentido común. Mejor aún, es el diseño de una hoja de libreta donde se facilita aplicar el modelo. Imagine una hoja de libreta rayada común. Con una línea vertical divida en dos partes casi toda la hoja. En el espacio final, como de notas al pie de página, dibuje una línea otra horizontal que lo separe de la parte superior. 

En la sección superior derecha, habrá creado un espacio como de 15 cm de ancho donde se toman los apuntes de clase. En la superior izquierda, como de 6cm, se escriben palabras, preguntas y pistas que anuncian las ideas centrales de las notas recogidas a su lado.  Así, de forma visual y sencilla, se identifica rápidamente el contenido y se prepara el mapa mental necesario para el estudio. En la tercera sección de la hoja, en un pie de la página como de 5cm, la LSC recomienda que el alumno escriba un resumen de tres o cuatro renglones en cuanto termine la clase. 

A esta hoja le llaman la Plantilla Cornell para tomar apuntes. En internet se encuentran muchos modelos. He tomado el diseño de Innes Alison que encontré en su blog. Lo traduje al español y se puede bajar en pdf aquí. (Abajo aparece como foto)

¿Y qué recomiendan para tomar apuntes? Cinco actividades:

1. Registrar: Durante la clase, registra el contenido de la lección. Te.le.gra.fi.ca.men.te.
2. Preguntas: En cuanto termine la clase, elabora preguntas a partir de las notas. Escribir esas preguntas ayuda a clarificar significados, descubrir relaciones, establecer continuidad, ejercitar la memoria. También ayuda a preparar los exámenes.
3. Recitar: Al estudiar, cubre con una hoja la sección de contenido, e intenta resolver las preguntas o explicar las palabras claves que lees en la sección izquierda.
4. Refleccionar: Pregúntate tu mismo por el significado de lo que anotaste. Especialmente cómo se vincula esas notas con lo que ya se sabe.
5. Revisar: Emplea al menos 10 minutos a la semana a revisar las notas. Si lo haces, podrás comprender mejor el contenido de las sesiones siguientes.



jueves, 20 de noviembre de 2014

Lewis Carroll: Cuatro ideas para leer con fruto

Charles Dodgson
Charles Dodgson, es más conocido por su seudónimo: Lewis Carroll. Fue matemático, filósofo,  fotógrafo, pero más conocido como el autor de Alicia en el País de las Maravillas. Sus novelas son reconocidas como la apología del sinsentido y la locura. Mucho antes de que conociera a la niña que lo inspiró para escribir «Alicia en el país de las maravillas», Charles Dogson se dedicaba a las matemáticas y a la lógica. Su libro «Lógica Simbólica» se abre con un ensayo introductorio titulado «Cómo Aprender». Ahí nos ofrece cuatro ideas para fomentar el pensamiento crítico y de paso para digerir pasajes oscuros que todo estudiante enfrenta en algún momento de sus estudios (el artículo lo vi en inglés aquí). Dice así:
"1. Comienza por el principio, y no te dejes llevar por el gusto de la curiosidad vana picoteando en el libro de aquí para allá. Esto te llevará a dejar un libro al lado, con la frase "¡Esto es demasiado para mi!", y perderás la oportunidad de agregar un elemento importante a tu stock de placeres mentales. Esta regla -el no picotear- es muy oportuna con otro tipo de libros -como las novelas, por ejemplo donde podrías echar a  perder el gozo de seguir la historia, de modo que cuando el autor quisiera introducir un giro sorpresivo en la narración, para ti será más como una necesidad. Hay quienes tienen por costumbre husmear primero en el volumen tres, sólo para ver cómo termina la historia. Y quizá te convenga saber que la historia termina bien -que los amantes que han sufrido persecución se casan a pesar de todo, que quedó probada la inocencia de él, que al primo desgraciado le falló su complot y recibe el castigo que merece y que el tío rico se fue a la India (Pr: ¿Por qué India? Re: Porque, de alguna manera, los tíos no pueden hacerse ricos en algún otro lugar) muere en el momento preciso-. Todo esto antes de tomarse la molestia de leer el primer volumen.
Algo así, en mi opinión, sólo se permitiría cuando en una novela el volumen tres tiene un sentido propio, incluso para aquellos que no han leído la primera parte de la historia. Pero en un libro científico, es una locura: encontrarás que la segunda parte es desesperadamente ininteligible sin haber comprendido la primera parte. 
2. No inicies un nuevo capítulo o sección, hasta que tengas la certeza que has comprendido suficientemente todo el libro hasta este punto, y que has trabajado, correctamente casi todos, si no es que todos, los ejemplos que han aparecido hasta entonces. Progresarás con facilidad y con gusto sólo si eres consciente que has conquistado toda la tierra que has pisado y que no has dejado sin respuesta las dificultades que han aparecido y que con seguridad aparecerán ante ti. De otra manera, te hallarás en un estado de confusión que empeora mientras avanzas, hasta que renuncias seguir y te acompaña una sensación de disgusto.  
3. Cuando encuentres un pasaje que no comprendas, léelo otra vez: y si todavía no lo entiendes, leerlo una vez más. Si sigues sin comprenderlo tras una tercera lectura, es muy probable que tu cerebro esté un poco cansado. En ese caso, deja a un lado el libro, y haz otra cosa. Al día siguiente, cuando estés fresco, muy probablemente descubrirás que es bastante sencillo.  
4. Si es posible, encuentra a un amigo que lea el libro junto contigo, y habla con él de las dificultades que has encontrado. Conversar es un magnífico suavizador de dificultades. Cuando me encuentro con algo -en lógica o en cualquier materia- que me confunde, me parece importante hablar de ello en voz alta, incluso cuando estoy solo. ¡Uno puede explicarse las cosas con mucha claridad a sí mismo! Y entonces, tu lo sabes, uno se vuelve paciente consigo mismo: ¡nunca se enoja de su propia estupidez!»
Así que estos son cuatro consejos para leer un libro: seguir el orden del argumento, comprender cada "habitación" del argumento, leer una y otra vez, y conversar con amigos. ¿Quién nos ha de introducir y enseñar en una dinámica así? ¿Qué instituciones sociales hemos inventado para hacer algo así de forma natural?... La Universidad nunca será substituida por Google