jueves, 30 de abril de 2015

«Comienza, tierno niño, a reconocer a tu madre en una sonrisa» (Virgilio)

Lucia, Minerya y Europa Anguissola Jugando Ajedrez (Sofonisba Anguissola, 1555)

Hay un texto de Virgilio ha causado un fuerte debate entre los estudiosos sobre el sentido original de la palabra «sonríe». El poema comienza así: «Comienza, tierno niño, a reconocer a tu madre en una sonrisa». El debate se centra en el origen de la sonrisa: o es el niño le que ríe y él genera una respuesta equivalente en su madre de forma que así puede reconocerla; o es la madre la que primero sonríe, a pesar de los esfuerzos del embarazo, y por ello el niño responde agradecido. El poema dice así:
Comienza, tierno niño, a reconocer a tu madre en [con] tu sonrisa
(que diez meses produjeron a tu madre largos tras­tornos)
comienza, tierno niño, que los que no sonrieron a sus padres
ni un dios juzgó a tal digno de su mesa, ni una diosa de su tálamo
Incipe, parve puer, risu cognoscere matrem
(matri longa decem tulerunt fastidia menses)
incipe, parve puer; qui non risere parenti
nec deus hunc mensa, dea nec dignata cubili est
Sea como fuera, la ambigüedad del texto nos señala la importancia que tiene para todos el intercambio y fusión de sonrisas con un niño. No importa quién sea el origen. Vale más el diálogo con la mirada y con el gesto de alegría.

La sonrisa es la música de fondo con la que se puede conocer y hacer despertar el corazón de un niño. Cuando un niño recién nacido se enfrenta por primera vez al mundo exterior -que para él sólo es su madre-, si ella le ríe, el mundo será para él un lugar benévolo y cordial. Sin una introducción así, ¿cómo enseñaremos al niño a ser responsable de otros o a hacer los sacrificios que implica su madurez personal? Sin la sonrisa de los padres, ¿cómo aprenderá después que hemos de hacer el bien a pesar de que a veces aquello nos cueste trabajo?

En ese contexto, ¿qué es mejor, recordarle al niño sus derechos o regalarle una sonrisa? Ya la televisión, la escuela, las redes sociales o la cultura en la que vivimos le hablarán al chiquillo de sus derechos. Pero ni la tele, ni los libros pueden verlo a los ojos y sonreírle. Sin sonrisa el derecho a la educación -por ejemplo- o se desliza con facilidad en reclamo de beneficios o gravita hacia el abandono de las cargas que requiere ser educado.

Volviendo a Virgilio, «¡Comienza, pequeño, por reconocer a tu madre en una sonrisa!». Regale hoy a cualquier niño, una sonrisa. Además son gratis.

Al mismo tiempo, es la risa de los niños, la que recuerda al adulto que tanto el mundo real -el de la persona mayor- como su felicidad dependen en alguna medida de imitar algunas actitudes con la que los niños ven el mundo: el niño difícilmente se rinde a la primera; lo normal en él es la capacidad de asombro; el niño es inagotable en preguntarse por qué; el niño confía sin reservas en quien quiere, etc.

Volviendo a Virgilio, «¡Comienza, pequeño, por reconocer a tu madre con una sonrisa!». Regale hoy a cualquier niño, una sonrisa. El niño le pagará con otra risa. Se la ofrecerá gratis.

lunes, 27 de abril de 2015

El testamento de Jane Austen. ¿Quiénes somos de verdad?

Cortejo fúnebre de la Regencia Inglesa. Thomas Berwick.

Los funerales no son un lugar al que nos gustaría ir, pero son reveladores. Ahí vamos a despedir lo que queda de quien queremos o a acompañar a quien estimamos. Difícilmente podemos articular un discurso que resuelva el problema de la muerte y si somos honestos, lo único que se hace -no es poco- es encogerse de hombros y estar ahí. Nos queda sólo acompañar. En otras palabras, si con la muerte somos despojados de todo -incluso de la vida-, entonces queda al desnudo lo que realmente somos. Si eso es así, cuando se muere, aquí sólo queda lo que se amó.  Y parece sólo nos llevaremos algo similar: aquellos a quienes amamos y el cariño de los que nos quisieron.  

Pues bien, si seguimos esta idea, ¿quién era realmente Jane Austen? ¿Qué se puso de manifiesto con su muerte? Los rasgos biográficos de esta famosa escritora, vistos bajo la óptica de un funeral, no son los de su oficio. En vida había ya alcanzado renombre. La corona le pidió de favor que dedicara una de sus obras -Emma- al Rey. Sin embargo, su biografía como escritora se desvanece ante la muerte. Para su familia hubo en ella algo más importante, más rotundo para definir quién era su hermana recién fallecida.

Algo ya se anuncia en su testamento, fechado un día como hoy -27 de abril de 1817- (moriría el 18 de julio). No hay ninguna referencia a su vida de escritora. Nada que la distinga de una mujer común. Lo único que se pone de manifiesto son sus relaciones personales. Dos hermanos y una criada que estuvo al servicio de su difunta prima. El testamento en español dice así:
«Yo, Jane Austen, de la parroquia de Chawton, expreso de este modo mis últimas voluntades y testamento, y dejo en herencia a mi queridísima hermana Cassandra Elizhabeth todas mis posesiones en el momento de mi muerte, o las que pudiera recibir posteriormente, salvo el pago del coste de mi funeral y un legado de cincuenta libras a mi hermano Henry y de cincuenta libras a Madame Bigeon, que pido sean pagadas tan pronto como sea posible. Y nombro a mi susodicha querida hermana, albacea de mis últimas voluntades y testamento.
Jane Austen
27 de abril de 1817
Mis últimas voluntades.
A la señorita Austen»
Con la lápida de su tumba sucede algo similar. Se menciona a su padre, a su familia, a sus cualidades personales y la esperanza de merecer redención definitiva. Nada sobre su profesión o cualidades literarias. Dice así:
«En recuerdo de JANE AUSTEN, hija menor del difunto reverendo GEORGE AUSTEN, quien fuera rector de la parroquia de Steventon en este condado. Dejó esta vida el 18 de julio de 1817, a los 41 años, tras una larga enfermedad soportada con la paciencia y la esperanza de una verdadera cristiana. 
La bondad de su corazón, la dulzura de su carácter y su extraordinaria inteligencia le valieron, junto con el más tierno amor de sus seres queridos, admiración de cuantos la conocieron. 
La pena de su familia es tan grande como irreparable es su pérdida, pero aun en su más profunda aflicción, les consuela la firme aunque humilde esperanza de que su bondad, devoción, fe y pureza han hecho aceptable su alma a la vista de su REDENTOR». 
Su hermano James le dedica este poema. Ahí describe las habilidades literarias y lingüísticas de su hermana pero sólo cómo reflejo de su temperamento y carácter:
«Hers fancy quick, and clear good sense
And wit which never gave offence:
A heart as warm as ever beat, 
A temper even; calm and sweet:
Though quick and keen her mental eye 
Poor nature's foibles to descry,
And seemed for ever on the watch,
Some trails of ridicule to catch.
Yet not a word she ever pen'd
Which hurt the feelings of a friend.
And not a line she ever wrote
"Which dying she would wish to blot (sic; Venta 49)"
La muerte desnuda a todos, pero no nos quita aquello que nos hacía ser de verdad. Para los hermanos de Jane Austen eso podría definir la biografía de su hermana.


Dedicado al Miguel que hoy es su cumpleaños

jueves, 23 de abril de 2015

Caso de Estudio: Andalucía, las redes sociales y el voto


Cientouno es una agencia de comunicación muy conocida en España, entre otros motivos, por que fue la que gestionó y diseñó la cuenta la cuenta del pontífice en Twitter a la que ha llegado a 20 millones de seguidores. Pues bien, con motivo de unas elecciones regionales en España, en concreto en Andalucía, uno de los fundadores de la agenda, Gustavo Entrala (@gentrala), ha hecho un estudio sobre el comportamiento de los políticos durante la campaña y estas son sus conclusiones (aquí el original). Voy a poner en negro y entre corchetes, mis comentarios:
«¿Cambian el voto las redes sociales? [...]
1. Los medios siguen marcando la agenda pero las redes sociales son aceleradores de procesos de cambio de la opinión pública [Es decir, la red social es más bien una bocina y no tanto el origen del cambio]. El alza de los nuevos partidos se debe en gran medida a la acogida que han tenido en redes sociales una vez que su imagen ha sido posicionada por la TV. Las redes actúan por tanto como mecanismos de confirmación de las inclinaciones propias. [Esto es importante: las redes sociales suelen ratificar gustos] Si un votante del PP, por ejemplo, comienza a ver en su muro de Facebook que sus amigos publican contenidos sobre Ciudadanos, es posible que se inicie un cambio de opinión guiado por el mimetismo: Si Fulanito empieza a pensar en Ciudadanos, ese votante del PP se da permiso para pensárselo. [Pero la inclinación, la inquietud no surge en Twitter, aunque sí recibe eco]
2. Dentro de las redes sociales los usuarios están fuertemente polarizados. Los votantes conservadores siguen fuentes y políticos conservadores. Los votantes de izquierda siguen medios y personas afines. No existe un diálogo real entre las distintas facciones. Sin embargo, en España se da un fenómeno muy curioso: personas de una facción que siguen activamente a los políticos de la facción opuesta para criticarles o ridiculizar sus puntos de vista. [Ya se ve que no sólo en España. Por cierto, uno puede aprender de esto, seguir a dos o tres personas que no piensen como nosotros, sólo para revisar y volver a pensar las propias ideas]
3. La cuestión clave para nosotros al respecto de la presencia de los políticos en las redes sociales sigue siendo la credibilidad. Muy pocos son tuiteros reales, personas que tienen una presencia natural en este medio. Sus perfiles son de quita y pon: se activan durante las campañas, se desactivan una vez terminada. Eso penaliza en términos de seguidores: no se puede engañar a una audiencia tan crítica como la de Twitter.»
Con todo y sus peculiaridades –la características socioculturales del andaluz, el surgimiento de dos opciones políticas nuevas, el desgaste de los partidos tradicionales-, parece que el tuiter ha sido tanto el amplificador de una idea ya madura, o al menos el lugar donde se encuentra formulada la inquietud que todavía no se había reconocido. Eso es muy importante. Pero al mismo tiempo, esta red social no ha sido ni es el contenido, ni la respuesta a sus inquietudes. Voy a concluir con una frase que no es la gran cosa. No pretendo inventar el agua caliente: las redes sociales y lo que se dice en ella, sirven para algo, aunque no lo son todo.

domingo, 19 de abril de 2015

¿El vino, la mujer, el rey o la verdad? La banalidad del profesor Tomás.

Papa Francisco es «acosado» por unas monjas en Nápoles
¿Qué mueve más al hombre: el vino, el rey, la mujer o la verdad? 

La pregunta se la hicieron unos a un prestigioso profesor medieval de la Universidad de París. La práctica universitaria de la época obligaba a los profesores a dedicar un día al semestre a resolver cualquier pregunta que le plantearan sus alumnos o colegas. De lo que fuera. Normalmente, el maestro elegía qué pregunta responder, pero se jugaba su prestigio con ese ejercicio si le sacaba la vuelta a todas las controversias. Era una especie de reto de caballería medieval en la que el campeón, si lo era de verdad, enfrentaría a cualquier retador. Un profesor universitario medieval era del montón si no se sometía a este ejercicio.

Pues bien, algunos alumnos -o un rival- plantearon al famoso profesor Tomás de Aquino esta pregunta: ¿qué es más fuerte para mover la acción del hombre: el vino, el rey, la mujer o la verdad? Una bagatela para famoso profesor, una forma de burlarse de él. El sabio, el de prestigio se profana y vulgariza con un poco de picante que abarata el plato fino.

Tomás se lo toma a broma y juega con ella. Primero reconoce que la cuestión ya la resuelven unos jóvenes en III Esdras. En efecto, tres chiquillos le preguntan lo mismo al Rey Darío y son ellos mismos los que le ofrecen motivos a favor de cada opción. Al final, se decantan a favor de la verdad y animan al Rey Darío que fuera de verdad y cumpliera su promesa de liberar a Israel. Si son unos jóvenes quienes hacen la pregunta y la responden, el duelo argumentativo lanzado contra el profesor, es también minimizado y tomado a broma por el maestro: «esta pregunta se la hacen unos jóvenes en Esdras y ellos mismos la resuelven». Dicho de otra manera: «Eso lo sabe hasta un chiquillo de primer año de universidad. Sólo a un principiante en lógica y gramática se le ocurren estas preguntas y hasta alguien así sabría la respuesta. ». Tomás 1-0. 

El argumento de autoridad también le ayuda al maestro para «hacerle el ceviche» [Khaleesi dixit aunque se discute si aquí está bien usada] a la pregunta. Tomás invoca un libro del Antiguo Testamento ya considerado en esa época como apócrifo para el Catolicismo occidental; formalmente sería declarado así unos doscientos años después en el Concilio de Florencia. Utilizar esa autoridad como fuente vinculante sería como tomarse como válidas las frases canónicas en los diálogos de La Cenicienta o invocar como un dato científico para argumentar los 20,000 midi-chlorians de Anakin Skywalker.  Tomás 2-0.

Ya en su respuesta, el profesor compara las cuatro cosas a partir de sus efectos en el hombre: el vino domina al ser-humano-cuerpo hasta el punto de hacerlo arrastrar la lengua y locuaz en el hablar. El hombre-sensible es dominado principalmente por el deseo sexual que se despierta, a veces de forma irresistible, ante la presencia de la mujer -otro guiño a los jóvenes estudiantes-. Por ese motivo ganaría la mujer. Ahora bien, como el Rey ordena y coordina la acción de la persona para que construya o no impida el bien común, es él el que domina al hombre-razón-práctica. Por último, como el vino, la mujer y el rey son un bien respecto a la potencia a la que se dirigen, como el bien para ser apetecible para el hombre ha de ser real, es el hombre-inteligencia-especulativa quien conoce y contempla la consistencia real de esos bienes y su integración en una vida coherente y feliz. En ese sentido, la verdad -el bien real del vino, de la mujer y del rey- es lo más fuerte para mover al ser humano.

El Quodlibet en sí mismo no da para mucho. La construcción del argumento no es muy original y el contenido ya había sido expuesto en previas ocasiones por Tomás. A esto se suma que la autoridad invocada como tal es una broma. El Quodlibet sólo llama la atención por su comicidad. Tomás se toma a broma esa bagatela. Con sentido del humor pone las cosas en su sitio, se distancia un poco de sí mismo -o más bien de su fama- para conocer mejor el problema planteado. El sentido del humor es una característica de un profesor ajustado en su persona y en su oficio.

Aunque los estudiosos no se ponen de acuerdo en la fecha de la discusión del quodlibet, la sitúan entre 1270-72. El arco de tiempo coincide con la composición de la Segunda Parte de la Suma Teológica. Ahí, en la quaestio 168 de la II-II, sostiene que quien no se ríe es tosco, rústico y un humano desajustado. El amargado atenta contra la razón:  
«Todo cuanto, en el orden humano, va contra la razón, es vicioso. Ahora bien: va contra la razón el mostrarse oneroso para con los otros, es decir, el no proporcionarles nada agradable e impedir los deleites de los otros. [...] [P]ecar por defecto en el juego [-"estos dichos o hechos, en los que no se busca sino el deleite del alma (a.2 co)"-], es no proferir ni un chiste ni conseguir que los demás bromeen por el hecho de no aceptar ni siquiera los juegos moderados de los demás. Los que así se comportan son duros y rústicos, según dice Aristóteles en IV Ethic. (S.Th. II-II q.168 a.4 co.)»
Aquí va el Quodlibet XII q.14, en una traducción algo libre. Abajo, el original en latín:

Quodlibet XII, q. 14  
La primera pregunta es la siguiente: ¿La verdad es más fuerte que el vino, el rey y que la mujer? 
Videtur: Parece que el más fuerte para mover al hombre es el vino, pues es el que mayor cambio le produce. A su vez, parecería que el más fuerte es el rey, dado que dirige al hombre hacia lo que considera más radical, es decir, a exponerse a sí mismo al peligro de muerte. A su vez, parecería que es la mujer, pues ella domina al mismísimo rey. 
Contra: Por otro lado la escritura dice: «La verdad es la más fuerte (III Esdras, 4,35)» 
Responsio. Debe decirse que esta pregunta se la hacen unos jóvenes en Esdras y ellos mismos la resuelven.   
Sciendum. Hemos de reconocer, por tanto, que si consideramos estas cuatro -a saber, el vino, el rey, una mujer y la verdad- como cosas en sí mismas, no son comparables entre sí, pues no se asemejan en lo que son o se encuentran en alguna posición similar. No son del mismo tipo. Sin embargo, si se les considera a partir de sus efectos, desde ellos es posible compararlos. Así, pueden asimilarse y compararse en el cambio que producen al corazón humano. De forma tal que si no se comparan por sus efectos en el corazón del hombre, es imposible saber cuál de ellas mueve más. 
Sciendum. Hemos de reonocer, por lo tanto, que lo que es capaz de afectar el corazón del hombre es, en unos casos, algo corporal, en otro, algo animal. Esto animal es de dos tipos, puede ser algo dirigido a los sentidos [como lo común al resto de los animales, en el sentido utilizado por Ulpiano] o algo dirigido a la inteligencia [en el sentido de animal racional]. Lo que propiamente mueve a la inteligencia  es de dos tipos, a saber, lo práctico y lo especulativo. 
Respecto al cuerpo, entre las cosas que ocasionan esos cambios (immutantia), afectándolo de forma natural, de acuerdo a la forma propia de ser del cuerpo, el vino es lo que mueve más, pues intoxica y aloca el hablar [quod facit per temulentiam loqui].
Entre las cosas que afectan el apetito sensible, el que mueve más es el deleite, especialmente aquellos cercanos a la fruición venérea: y aquí la mujer es más fuerte. 
Ahora bien, en las cosas relativas a la inteligencia práctica y en la acción propiamente humana, el rey es el que tiene más dominio para mover al hombre. 
Por último, en los asuntos propios de la razón especulativa, lo sumo y potentísimo es la verdad.  
En conclusión, como las potencias corporales se someten a las sensibles, las sensibles a las intelectuales, y dentro de las intelectuales la prácticas a la especulativa, entonces, absolutamente hablando, la verdad es lo más digno, lo más excelente y lo más fuerte.»
Quodlibet XII, q. 14 
ARTICULUS 1
Ad primum quaesitum est utrum veritas sit fortior inter vinum et regem et mulierem 
Arg. Et videtur quod vinum, quia immutat maxime hominem. Item quod rex, quia pellit hominem ad id quod est difficillimum; scilicet ad hoc quod se exponat periculo mortis. Item quod mulier, quia dominatur etiam regibus.

Contra, III Esdrae, IV, 35: fortior est veritas.
Respondeo. Dicendum, quod haec est quaestio proposita iuvenibus dissolvenda in Esdra. Sciendum ergo, quod si consideremus ista quatuor secundum se, scilicet vinum, regem, et mulierem, et veritatem, non sunt comparabilia, quia non sunt unius generis. Tamen si considerentur per comparationem ad aliquem effectum, concurrunt in unum, et sic possunt comparari. Hic autem effectus in quem conveniunt et possunt, est immutatio cordis humani. Quod ergo inter ista magis immutet cor hominis, videndum est. Sciendum est ergo, quod immutativum hominis quoddam est corporale, et aliud est animale; et hoc est duplex, sensibile et intelligibile. Intelligibile etiam est duplex, scilicet practicum et speculativum. Inter ea autem quae pertinent ad immutantia naturaliter secundum dispositionem corporis, habet excellentiam vinum, quod facit per temulentiam loqui. Inter ea quae pertinent ad immutandum appetitum sensitivum, excellentior est delectatio, et praecipue circa venerea: et sic mulier est fortior. Item in practicis, et rebus humanis, quae possunt hoc facere, maximam potestatem habet rex. In speculativis summum et potentissimum est veritas. Nunc autem vires corporales subiiciuntur viribus animalibus, vires animales intellectualibus, et intellectuales practicae speculativis; et ideo simpliciter veritas dignior est et excellentior et fortior.

Notas: Algunas ideas las saqué de «Aquinas's Quodlibet XII, qu.14», Lawrence Moonan, New Blackfriars, Volume 69, Issue 818, pages 325–329, July 1988.

jueves, 9 de abril de 2015

Beisbol: El juego perfecto para nuestra democracia imperfecta.

Adrián González y el selfie del homerun

No es un secreto que soy aficionado al beisbol. Con sus altas y sus bajas y algunos años de cierto alejamiento -vine a vivir a Guadalajara cuando el internet todavía no acercaba el juego y las estadísticas a tiempo real- sigo guardando buenos recuerdos. Hay en el beisbol algunos elementos que no he visto en otro deporte que requieren el desarrollo de unas cualidades en las emociones y unas habilidades en la razón, que no he visto promovidas en otros deportes. 

(i) Requiere paciencia y rapidez de reacción ante lo inesperado. Si en promedio cada juego de beis requiere un promedio de 146 lanzamientos, cada uno de ellos se presenta ante una situación diferente del juego. Esto lo que abre la posibilidad de un sinnumero de estrategias disponibles. Y aunque un buen jugador busca dirigir su batazo hacia una zona del campo, no hay garantía de que el swing perfecto logre el resultado buscado. De esta forma, se genera una tensión entre los distintos participantes del juego que se anuda en una mezcla de habilidad con el azar. 

(ii) Sentido de infinitud en el espacio y el tiempo. Aunque unas partes del campo estén limitados, el terreno de juego se abre hacia el infinito. Incluso cuando la bola cruza la barda, el límite es la distancia que puede recorrer la bola: siempre puede se puede ir  más lejos, siempre hay un espacio que puede ser conquistado. Algo similar sucede con el tiempo. La duración de un juego no se determina por un reloj, el arco temporal del juego lo determina la dinámica misma de las entradas. En el futbol por ejemplo, uno puede manejar el partido, tocar la bola, ordenar un cambio, o prolongar una lesión para consumir el tiempo. En el beisbol, no existe ese límite temporal, por lo que todas las virtudes del juego han de mantenerse en tensión de forma ilimitada hasta terminar el partido.

(iii) El beisbol es un deporte de riesgo y el drama. El hecho de no depender de un reloj, obliga a quien va ganando a poner en riesgo su ventaja, debe salir a darle oportunidad a su oponente hasta que logra sacar el último out. En ese sentido, la victoria nunca puede ser algo a lo que se llega como en un deporte cronometrado. Para ganar en el beisbol siempre hay que arriesgar la ventaja, siempre se conquista. En el beisbol, el tiempo nunca forma parte de la estrategia.

(iv) Por último, el beisbol ofrece un sentido de la derrota muy peculiar. En ningún otro deporte es tan despiadadamente imposible jugar con perfección, ni tiene tan amplios márgenes para permitir el fracaso.  El futbolista que sólo acierta tres de cada diez pases no tiene mucho futuro, pero  sabemos que un buen bateador es el que tiene éxito sólo en 3 oportunidades de cada 10. El jugador de beisbol es paciente ante el fracaso como en ningún otro deporte. Es un deporte que se alegra con las pequeñas victorias y es paciente con las múltiples derrotas. El mismo deporte -con una temporada tan larga- premia más a la consistencia que los chispazos de eficacia; incluso tolera un bajón de juego. 

Si todas estas exigencias inherentes al beisbol arraigan en la razón, la persona logrará equilibrar los motivos para la razón, las emociones del carácter y las habilidades musculares que lo ajustan como persona, y siguiendo a Platón, lo capacitarán para construir una mejor comunidad. Para este filósofo griego, el alma humana es como una pequeña ciudad: el estado ideal y el alma humana se desarrollan de la misma manera. Por tanto, si un deporte permite la maduración de la persona, una comunidad se beneficiará de ese desarrollo. La personalidad madura, pensaba Platón, es aquella que armoniza un cuerpo sano, con unos afectos intensos y ordenados a una razón certera y adecuada. Personas ajustadas y ciudad justa son el reflejo una del otro. 

Ahora que empiezan las campañas electorales y quizá cierta desilusión por las opciones a nuestro alcance, tal vez la afición al beisbol, su sentido por lo dramático, su paciencia con los fracasos, su visión de largo alcance, la infinitud en el espacio y el tiempo a la que te enfrenta pueda ser un buen educador de nuestras virtudes políticas que se verán puestas a prueba -como siempre sucede- con este proceso electoral.

Probablemente necesitemos parafrasear una y otra vez aquello del comercial: nos hace falta ver más «beis».

sábado, 4 de abril de 2015

«Dios ha muerto»: Nietzsche. «¡Mi Jesús, buenas noches!»: Bach.

Via Crucis, de @thefromthetree

La oración es de Bach. Así termina «La pasión según San Mateo». Ante la muerte por amor de quien nos quiere, sólo queda agradecerle, dejarle dormir y desearle buen reposo: 


Nun ist der Herr zur Ruh gebracht. 
El Señor ha sido llevado al reposo.
Mein Jesu, gute Nacht! 
¡Mi Jesús, buenas noches!
Die Müh ist aus, die unsre Sünden ihm gemacht. 
Ha terminado la pena que nuestros pecados le causaron.
Mein Jesu, gute Nacht! 
¡Mi Jesús, buenas noches!
O selige Gebeine, 
Oh benditos despojos,
Seht, wie ich euch mit Buß und Reu beweine,
Mirad, cómo con arrepentimiento y contrición os lloro,
Dass euch mein Fall in solche Not gebracht! 
pues mi pecado tal angustia os causó.
Mein Jesu, gute Nacht! 
¡Mi Jesús, buenas noches!
Habt lebenslang
Os daré toda mi vida
Vor euer Leiden tausend Dank,
por vuestro sufrimiento, infinitas gracias,
Dass ihr mein Seelenheil so wert geacht'.
pues la salud de mi alma tanto habéis apreciado.   
Mein Jesu, gute Nacht! 
¡Mi Jesús, buenas noches!

Wir setzen uns mit Tränen nieder
Und rufen dir im Grabe zu:
Ruhe sanfte, sanfte ruh!
Ruht, ihr ausgesognen Glieder!
Euer Grab und Leichenstein
Soll dem ängstlichen Gewissen
Ein bequemes Ruhekissen
Und der Seelen Ruhstatt sein.
Höchst vergnügt schlummern da die Augen ein. 

Con lágrimas nos sentamos
y en tu tumba te decimos:
¡Reposa tranquilo, tranquilo reposa!
¡Reposad, miembros exangües!
Vuestra tumba y lápida
serán para el espíritu angustiado
una cómoda almohada
y del alma el lugar de reposo.
Y allí con el mayor contento se cerrarán mis ojos.