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sábado, 23 de noviembre de 2013

«Calvin & Hobbes» y el documental «Dear Mr. Watterson»


Ayer vi «Dear Mr. Watterson» (aquí), un documental sobre el creador de «Calvin & Hobbes», Bill Watterson. Son 90 minutos en los que un seguidor intenta explicar a otros miembros del club de fans de Calvin, por qué les gusta la tira cómica. El film de Schoeder parece que quiere justificar su propia pasión por Calvin como lo haría cualquier admirador: «nadie es más CalvinAndHobbes-eano que yo». 

A pesar de ello, ofrece un mínimo de contexto al mundo de Calvin y su creador: editores de periódico, agentes de publicidad, Chagrin Falls (Ohio) y la geografía de la tira cómica, etc. Presenta una discusión interesante sobre el rechazo de Watterson a la comercialización de sus personajes: ¿por qué no hay muñecos, playeras, tazas o se asocia a una marca de seguros como Snoopy?. Fue una novedad para mi el sentido y esfuerzo de la lucha de Watterson por el espacio y el formato de  la tira dominical.

La timidez de Watterson y su rechazo a comercializar su producto tiene que ver con la integridad con la que veía su proceso creativo (aquí un discurso de Watterson) y el valor de su trabajo como arte. Si Calvin es principalmente un producto comercial y no una tira cómica, ¿no se estará dejando atrapando por unos compradores que esperan consumir más sin haber captado el valor de lo que degluten? ¿Cómo puede mantenerse creativo artísticamente y al mismo tiempo agudo filosóficamente si en lugar de apuntar a la razón y al corazón, el dibujante apunta al bolsillo de sus lectores? 

Para Watterson la tira cómica y su filosofía no es de consumo rápido. Cuando el mercado se alimenta de los libre pensadores, snobs y sibaritas intelectuales, estos dejan de pensar, ser libres, auténticos y creativos. Se enferman de éxito y mueren de fama. Watterson publicó una sutil ironía al respecto. Aunque la caricatura es considerada «low art» –no es sólo literatura, ni es sólo pintura y se dirige al consumo de masas-, su «Calvin & Hobbes» nunca se pensaría como un producto sólo de consumo.  

2 de Noviembre de 1990.
Watterson corrió el riesgo de no ganar millones y se centró en la tira cómica. Quizá por eso dan ganas de leerlo una y otra vez. En «Calvin & Hobbes» hay una mezcla de simplicidad, filosofía, pintura y humor. Sólo por presentar un ejemplo que aparece en el documental. Unos problemas  se ven como un abismo y al final son sólo una pequeñísima colina. Aquí hay filosofía, pintura, simplicidad y humor. En otras palabras, arte.

8/Dic/1993

En fin. Para sumar a la causa de club de fans, encontré un buscador temático de todas las tiras cómicas (aquí), y la colección completa on-line (aquí).

Ya para terminar. Este es el último cartón que publicó Watterson. No es melancólico, ni hace llorar. Invita a «dibujar» el futuro: «Let's go exploring». ¡Es genial!

31-Dic-1995




miércoles, 17 de octubre de 2012

Las reglas del operario y la reforma laboral

David Brooks ha escrito un editorial muy sugerente -e incisivo- en la página editorial del NYT. Su premisa es la siguiente: el electorado norteamericano (y quizá el de todo el mundo) elige al que ofrece las garantías más creíbles para hacer que su país "funcione", y no tanto votan por quien ofrezca la mayor coherencia con una plataforma ideológica. 

David Brooks
De esta manera, para ganar la nominación interna, el "suspirante" debe convencer que con su pureza partidista podrá ganar la elección general. En cambio, el candidato debe ofrecer eficacia. Y una vez elegido gobernante, el operario ha de moverse con un código distinto. Brooks propone 10 reglas las que pongo al final como "Anexo". Un político eficaz, el operario, sabe contar los votos de que dispone y propone en función de lo que puede conseguir en ese contexto. Ya habrá otro momento para subir otro peldaño. Un gobierno se inmoviliza cuando aplaza sus acuerdos porque no obtiene todo y hasta que no lo pueda conseguir. En política hay pocas cosas que son de "todo o nada" o "aquí y ahora me juego la validez absoluta de mis convicciones".

Parece que la reforma laboral se estancará en el Senado. La negociación política pone en un mismo paquete, lo laboral con lo sindical. El PRI quiere la primera, sin la segunda. El PAN, las dos. Y el PRD... bueno, una parte del PRD quiere la segunda sin la primera, y la otra no quiere ninguna. 

Pablo Hiriart comenta hoy en "La Razón" que la reforma laboral obtuvo el consenso en la Cámara de Diputados en 22 de los 29 temas propuestos. En 3 se  lograron acuerdos con cambios ligeros respecto a la propuesta de Calderón. Sólo 4 temas quedaron fuera. Ahora parece que  
"Algunos senadores de Acción Nacional empujan para que, en lugar de sacar ese 85 por ciento de su reforma, se quede en ceros al no incluirse el 15 por ciento restante. ¿Por qué? Tal vez porque no la ven como su reforma, sino la de quienes ya se van."
Aunque no está claro que la reforma tal y como se propone sea estructural y benéfica per se (aquí un artículo de Ciro Murayama al respecto), al menos no estaría de mas unas buenas dosis de "política del operario". 

La democracia no sólo es debatir. La hipermetropía que comúnmente padece la "visión de Estado", esa  lógica de nuestra política, la del "todo lo mío, sólo conmigo y nada sin mi", tiene un efecto secundario: las formas democráticamente revolucionarias. 


(Ya sé que me tiro un poco de la moto con el ejemplo, pero no resistí la tentación)


Y el prometido ANEXO:

1. "It doesn't take moderation" (No hace falta ser moderado). Lograr acuerdos implica apoyar causas que se encuentran en agendas e intereses muy distantes entre sí.
2. "To have a dual consciousness" o «Modo Campaña / Modo gobierno». No es lo mismo la dinámica de campaña, donde se simplifican problemas, se maximizan defectos de los contrarios, se acentúan las diferencias.  En modo gobierno, "debes hacer lo contrario".
3. "The ability to count" (Saber contar). El operario cuenta los votos que podrá conseguir y en lugar de preguntarse "¿qué es lo que quiero?" se pregunta "con estos votos disponibles, ¿qué me ofrece el entorno?"
4. "To avoid the trap of thinking that right makes right"(La trampa de lo correcto). El operario sabe que su misión no es lograr el acuerdo ideológico de todos los miembros de la sociedad. No se trata de lograr una victoria ideológica y mucho menos convencer en ese terreno -o mas bien vencer y hacer desaparecer al otro-
5. "To distinguish between existential issues and business issues". Dice Brooks, "el 98% de los conflictos legislativos son asuntos de negocios"; el resto, se refiere a las convicciones fundamentales que verteberan a una comunidad. En el día a día todo debate político parece ser un debate de sistemas éticos, pero realmente no es así.
6. "To read a calendar". Leer el calendario. El operario sabe que es mejor lograr un pequeño avance de lo que se busca, que aplazar el proceso hasta conseguirlo todo en un solo evento.
7. "To be socially promiscuous". Redes, redes, redes. El operario trabaja sus redes cuando negocia, pero también cuando no obtiene nada del otro, o cuando nada pasa.
8. "To betray his side". Ha de traicionar a los suyos o mejor dicho, pasar como traidor a la línea dura del propio partido. Para ellos, sólo hay una forma de ganar, saliéndose con la suya en todo y si elimina al otro totalmente.
9. "Stylistic pragmatism has to be accompanied by substance pragmatism" El operario ofrece propuestas que integran "la columna A y la B". Ser pragmático no sólo en el estilo y no sólo en relación a la propia agenda, sino pragmático eficaz.
10. "To be tough inside and soft outside". Mano de hierro, guante de seda. Es valiente como para saber que ocasionará disgustos, y al mismo tiempo, comprensivo con ese mal sabor de boca. El Quijote recomendaba a Sancho: "Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras".... Sería castigarlo dos veces... y perder el estilo

sábado, 13 de octubre de 2012

«El País» está en crisis


«El País» hace agua. Y no me refiero a España o México. Aquí puede verse un resumen de sus apuros.  La situación se puede resumir así: 

Sus ingresos por publicidad han caído un 22% en un año. De seguir esta tendencia, el periódico perdería €2M este año, y €7M para el 2013. El grupo Prisa, propietario de «El País» ya ha perdido  €451.22M en 2011... y contando (mejor dicho, "restando")

Para nivelar sus cuentas, además de buscar alternativas a su modelo de negocio, grupo Prisa tiene pensado despedir en total a 2,500 personas. Así que se verán afectados 149 empleos en «El País» (30% de su plantilla laboral actual). Se sumarán a otros ya realizados en el grupo, que ya son 258 de la «Cadena Ser» (radio), 784 en «Prisa TV» y otros más.  Si contamos a los que están por despedir de «El País», le faltarían 1,219 despidos para cubrir su "meta".

A la crisis económica en España, se suma la crisis en el modelo de negocios de la prensa. Por lo pronto aquí hay una conferencia de Pedro J. sobre lo que hace «El Mundo» para buscar ser rentables.

Por cierto, ayer no se transmitió el partido de futbol España-Bielorrusia ni por TV ni por radio en directo. Afortunadamente vivimos en la era de Internet y de Youtube.

Juan Luis Cebrian, Presidente de «El País»
(Aquí el artículo "How three big media trends affect the PR industry" y otro por si se quedaron con la inquietud: "The State of the News Media 2012")